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Punta Cana: Un paraíso terrenal

Voy a escribir acerca de mi primer experiencia en el Caribe, para ser mas precisa en Punta Cana, República Dominicana.

Luego de darle la vuelta al mundo con el viaje de Arquitectura y conocer varios países de Asia, América del Norte y Europa, me quedé con muchísimas ganas de conocer el Caribe. Si bien el viaje contempla destinos de América Central, eso quedó por fuera de mi presupuesto en aquel momento.

Al tratarse de un viaje familiar opté por armar un paquete a través de una agencia, para la tranquilidad de todos, en este caso Guamatur.

Nuestro viaje fue en abril del 2016, esta época es considerada como “temporada alta” en el Caribe ya que coincide con Semana Santa (o Semana de Turismo en Uruguay) y con el “spring break” de Estados Unidos. En este periodo no son frecuentes las lluvias y la temperatura ronda los 28ºC.

La elección en si no fue fácil, ya que el destino que buscábamos tenía que incluir actividades por fuera de lo que era el complejo hotelero, en mi opinión, que caso tiene viajar si no es para aprender nuevas culturas y conocer nuevos horizontes fuera de lo que muestran los folletos?

Después de leer mucho en blogs de viajeros y darle mil vueltas al Google Earth llegamos a la conclusión de que Punta Cana lo tenia todo! El hotel elegido fue el Hotel Vista Sol en regimen de All inclusive, en la playa de Bávaro, no es un 5 estrellas, pero colmó nuestras expectativas en un 100%, un complejo muy completo, de comida variada (ademas de contar con Restaurants temáticos de comidas de distintas regiones), el desayuno era abundante y con frutas frescas (entre otros: pancakes, tortas, omelettes, etc), sumamente limpio, de habitaciones grandes y con hermosas vistas! Aclaración importante, si necesitan usar la caja fuerte, el candado para la misma se paga aparte, en su momento fueron unos 10 dólares.

Al llegar nos presentaron con Tania, quién nos iba a ayudar durante nuestra estadía. Nos sentamos en una mesa en el área de anfiteatro y nos dió de los más variados consejos: desde las horas solares más intensas, hasta con quiénes no intentar hacer negocios. A su vez nos realizó las reservas para los distintos Restaurantes temáticos y fue con ella que concretamos el paseo en barco hasta la Isla Saona. (A tener en cuenta que todo se paga en dólares americanos).

La playa del hotel estaba siempre impecable, con muchos cestos para dejar basura y con los servicios volcados hacia la playa! Priorizando el disfrute en la arena en vez de llenar la primera linea al mar de habitaciones, como en los complejos aledaños. Esto fue definitivamente un plus!

Siempre había reposeras disponibles, no importaba el horario, aunque las “mejor ubicadas” son las que se eligen primero. De todos modos se podían mover y ubicar “a piacere”.

Una vez dispuestos en las reposeras y sobre las 9:00 de la mañana empieza el desfile de personas ofreciendo desde hacerte trenzas hasta los más variados paseos o deportes acuáticos, éstos pueden llegar a ser un tanto molestos, ya que discuten entre ellos y se gritan cuando alguno no consigue concretar y otro le ofrece ese paseo mas barato, supongo que así son las reglas del juego. Dejemos claro desde ya que todo es negociable, nunca se queden con el primer precio! De todos modos cuando los vendedores ambulantes se tornan muy agresivos o molestos, la seguridad del hotel se encarga de poner las cosas en orden.

Una agradable sorpresa fue cuando descubrimos que el hotel contaba con un pequeño catamarán para uso de los huéspedes! Luego de una charla explicativa y un paseo de muestra, el catamarán era libre para ser utilizado por quienes quisieran! Debo confesar que era mi primera vez en esas bellezas, y quedé fascinada.

Respecto a las actividades de playa, mis elegidas fueron: tomar sol (mucho! siempre con protector solar), hacerme amiga del snack bar y el bar de bebidas, mucho catamarán, mucha agua salada y para destacar el paracaídas! Ver esa costa desde las alturas fue una de las experiencias mas adrenalínicas de la estadía.

Si de paseos de larga duración se trata hicimos dos: Isla Saona y Piscinas Naturales con opción a snorkel, este último lo contratamos desde las reposeras! El paseo estuvo a cargo de un personaje que se hacia llamar “El Lobo del Mar”, la característica de este paseo era que se hacia en un barco con el fondo de vidrio, lo cual te permitía ver las especies que estaban en el fondo del Mar Caribe. De esta experiencia nos llevamos el haber interactuado con los erizos de mar (en contra de nuestro pronóstico, no son venenosos!), el haber conocido las piscinas naturales, una ensenada hermosa de aguas cristalinas llenas de estrellas de mar. A tener en cuenta: las estrellas de mar son seres vivos que no pueden estar fuera del agua mas de algunos segundos, de lo contrario mueren. Este dato fue vital, ya que varias personas se sacan fotos con las estrellas y se las llevan a la orilla para posar, lamentablemente las consecuencias para ellas son fatales. Conservemos las especies gente!

Nuestro otro paseo fue ir a la Isla Saona, y wow! El paseo empezó a las 8.00 de la mañana. Un ónmibus nos pasó a buscar por el hotel (haciendo sucesivas paradas en otros para levantar a más personas) para luego llevarnos al puerto y emprender el camino en un gran catamarán con redes sobre el agua para tomar sol, con actividades, bebidas y bailes. El viaje fue súper agradable y las vistas desde el agua hacia la costa nos develaron que estábamos en el lugar correcto: vegetación virgen, arenas blancas y un color de agua inimaginable.

Al desembarcar en la isla, tuvimos unas horas para disfrutar de la playa y sobre el mediodía nos brindaron un almuerzo típico de varios platos a elección, una delicia! Mi recomendación: caminen sobre la costa de la isla, no se queden donde los deja el barco! Se que allí es donde están los servicios, la comida y bebida, los baños, etc, pero créanme que las bellezas que se descubren al alejarse son para el asombro. Luego de unas horas en la isla regresamos al hotel sobre las 16:00, justo a tiempo para descansar un poco y ver el atardecer en la orilla.

Nuestra estadía contempló un periodo de una semana, en la cual nuestra prioridad fue descansar y aprovechar al máximo la naturaleza, es por esto que no nos movimos mucho del área del hotel, si bien se ofrecen muchos paquetes para conocer la vida nocturna de la isla, como el famoso “Coco Bongo”, ese no era el objetivo esta vez. La ciudad y toda su locura no encajaba con nuestra idea de disfrutar la playa al máximo. Habrá que repetir, no?

Si de paseos se trata, la oferta y los costos son muy variados desde los 60 dólares en adelante (recuerden que todo es negociable) y las actividades son igual de variadas: visitar la capital Santo Domingo, ir a parques acuáticos, ir a nadar con delfines… Los que me conocen saben que no soy fan de las actividades que involucren animales en cautiverio, por lo cual los delfines nunca fueron una opción para mi.

El resto de los días consistieron en relajación y disfrutar en familia en la playa y las instalaciones del hotel.

Espero esta entrada haya servido como una pequeña introducción acerca de este destino, ante cualquier duda acerca de algo que no haya profundizado mucho, me escriben!

El mundo es un lugar tan grande y yo tengo muchas ganas de seguir conociéndolo! A no perder el entusiasmo! Todavía queda mucho por descubrir!

Besos!

 

 

 

Conocé más sobre esta viajera en @cecimgiacri o en http://www.aboutceci.com

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