by Mariana Martinez
El pasado mes de noviembre se realizó un viaje de familiarización al destino Japón, donde fuimos invitados por la Compañía Aérea Iberia y el Operador Europamundo, en el cual tuve el placer de participar por Guamatur.
Hace unos 2 o 3 años Japón viene siendo uno de los destinos con mayor crecimiento turístico en el mundo.
Primeramente sobre los vuelos de Iberia tratándose de un destino alejado nos permite llegar a Tokio con solo una escala (Madrid)
También pudimos disfrutar de la clase business en el tramo Montevideo – Madrid. Tiene asientos cómodos que se hacen cama, un servicio a la carta, un bar abierto durante todo el vuelo y wifi gratis que funcionó muy bien. La clase económica para los vuelos Madrid Tokyo y viceversa tiene una configuración de asientos 3/3/3 donde incluye 3 servicios de gastronomía sin costo durante todo el vuelo.
Mi definición de Japón: un país de contrastes, ya que podemos ver que la tradición ancestral convive en perfecta armonía con la modernidad más avanzada, desde templos silenciosos hasta ciudades futuristas.
En nuestro recorrido de 11 días pudimos conocer ciudades como Tokio, capital de Japón, con una población de 14 millones de habitantes distribuidos en 23 barrios, lo cual la hace que tenga multicentros cada uno con características particulares y atractivos. Los barrios más destacados como Shibuya (famoso cruce peatonal) y Shinjuku muestran el Japón más moderno, mientras que Asakusa y su templo Senso-ji permiten un acercamiento a la espiritualidad tradicional. Ginza el más elegante con grandes tiendas de lujo y arquitectura moderna y otro de los barrios a visitar es Akihabara que le dicen la “ciudad eléctrica” todo relacionado al Anime Japones. Dato curioso NO existen papeleras o recipientes para tirar basura en Tokio , cada cosa que uno quiera desechar la debe llevar a su casa, hotel, es por eso que nos encontramos con una ciudad muy limpia.
Kioto, antigua capital imperial, sus templos, santuarios sintoístas y jardines zen —como el Pabellón Dorado (Kinkaku-ji) o el santuario Fushimi Inari— reflejan la delicadeza y el respeto por la naturaleza. Aquí es posible ver geishas en el barrio de Gion y participar en ceremonias del té, una de las expresiones culturales más refinadas de Japón.
Osaka, conocida como la “cocina de Japón”. En el barrio de Dotonbori se destaca su ambiente animado y su gastronomía callejera. Platos como el takoyaki y el okonomiyaki (mi plato preferido de todo Japón) forman parte de la identidad local, su vida nocturna y famoso por sus carteles luminosos sin lugar a dudas el mejor lugar para probar la cocina callejera local.
Visitar el Monte Fuji transmite una sensación de armonía y espiritualidad, recordando la estrecha relación de Japón con la naturaleza y sus paisajes sagrados. Su silueta es perfecta, visible desde distintos puntos según el clima.
Hakone ofrece una pausa de calma entre montañas y lagos, con vistas privilegiadas del Monte Fuji en días despejados. Dormir en un ryokan y disfrutar de un onsen es sumergirse en la hospitalidad japonesa: tatamis, futón, gastronomía kaiseki y aguas termales.
Hiroshima, la historia invita a la reflexión. El Parque de la Paz y su memorial recuerdan el pasado con un mensaje de esperanza y reconciliación. Muy cerca, la isla de Miyajima ofrece uno de los paisajes más icónicos del país, con su famoso torii flotante.
Viajar en el tren bala japonés (Shinkansen) es una experiencia en sí misma: puntualidad absoluta, silencio, limpieza y una eficiencia impecable. En pocos minutos, el paisaje urbano se transforma en campos y montañas, reflejando la perfección con la que Japón combina tecnología, confort y respeto por el pasajero.
Japón no es solo un destino, es una experiencia transformadora. Un país que cautiva por su orden, su respeto, su cultura y su capacidad de emocionar en cada paso.
ありがとう (Arigatō)

